
La Universidad Antonio Nariño celebra la restauración de la Casa Streithorst, uno de los inmuebles patrimoniales más representativos de Bucaramanga. Gracias a un cuidadoso proceso de intervención, la histórica casona recuperó su valor arquitectónico, preservando un legado que hace parte de la memoria y la identidad de la ciudad.
Con una arquitectura ecléctica que combina influencias republicanas, prusianas, barrocas y del estilo Art Nouveau y Biedermeier, la Casa Streithorst destaca por su cubierta abuhardillada, sus balcones de madera, muros de ladrillo macizo y una cuidada carpintería que la convierten en una de las construcciones patrimoniales más singulares de Santander.
Durante décadas, la casona fue testigo del crecimiento del sector oriental de Bucaramanga, cuando la ciudad comenzaba a expandirse con residencias inspiradas en las corrientes arquitectónicas europeas traídas por familias inmigrantes. Sus espacios han conservado el carácter y la esencia de una época que hoy continúa viva gracias a este proceso de recuperación.
Desde 1995, la Casa Streithorst es sede de la Universidad Antonio Nariño, institución que asumió el compromiso de proteger este importante bien patrimonial y garantizar su conservación para las futuras generaciones. La intervención respetó la autenticidad del inmueble, priorizando la recuperación de elementos originales y el reforzamiento estructural necesario para asegurar su permanencia en el tiempo.
"La reinauguración de esta edificación representa mucho más que la recuperación física de un inmueble. Es una forma de proteger la memoria histórica de Bucaramanga, conservar un patrimonio invaluable al servicio de la educación, la cultura y la ciencia", destacó Freydy Andrés Gómez Rojas, director de la sede Bucaramanga de la Universidad Antonio Nariño.
La reapertura de la Casa Streithorst coincide con un momento de especial relevancia para Bucaramanga, ciudad que recibe visitantes de todo el mundo con motivo de importantes eventos académicos y científicos internacionales. En este contexto, el inmueble se consolida como un símbolo del encuentro entre el patrimonio, el conocimiento y la proyección internacional de la capital santandereana.
Con esta restauración, la Universidad Antonio Nariño reafirma su compromiso con la conservación del patrimonio cultural, demostrando que la educación también se construye preservando los espacios que cuentan la historia de las comunidades y fortalecen su identidad colectiva.

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